Normas Educativas

SUSTENTO TEÓRICO DE LA DISCIPLINA

El concepto popular de disciplina “es sinónimo de castigo”. Según este concepto, la disciplina se usa sólo cuando el niño viola las reglas y los reglamentos establecidos por los padres, maestros o adultos a cargo de los asuntos de la comunidad en que vive el niño.

Disciplina procede del mismo término que “discípulo”, alguien que aprende de un líder o lo sigue voluntariamente. Los padres y los maestros son los líderes y el niño el discípulo que aprende de ellos. Así, la disciplina es el modo que tiene la sociedad para enseñarle al niño y adolescente la conducta moral aprobada por el grupo. La meta de toda disciplina es moldear la conducta para que se forme según roles prescritos por el grupo cultural con se identifica el individuo.

La disciplina se puede denominar “positiva y negativa”. Según el concepto negativo, disciplina significa control mediante la autoridad extrema, por lo común aplicado en forma arbitraria. Es una forma de restricción por medios desagradables o dolorosos; esto es sinónimo de castigo que, sin embargo, no siempre debilita las tendencias del individuo para actuar de una manera socialmente desaprobada, ni garantiza que la actividad abandonada se verá reemplazada por otra más aceptable. El concepto positivo de la disciplina es sinónimo de educación y asesoramiento puesto que hace hincapié en el crecimiento interno: la autodisciplina y el autocontrol. A su vez, esto conduce a una motivación nacida en el interior. La disciplina negativa obliga al individuo a ser inmaduro, mientras la positiva fomenta la madurez. Puesto que la función principal de la disciplina es enseñar la aceptación de una restricción necesaria y ayudar a dirigir las energías del niño y adolescente hacia cauces útiles y socialmente aceptables, la disciplina positiva alcanzará este objetivo en forma más adecuada que la negativa.

TÉCNICAS DISCIPLINARIAS DEMOCRATICAS

Los métodos disciplinarios democráticos utilizan explicaciones, debates y racionamientos para ayudarles a los niños y adolescentes a comprender la razón por la que se espera que se comporten de un modo dado. Hacen hincapié en el aspecto educativo de la disciplina más que en el punitivo. Cuando los niños son pequeños, se les dan explicaciones sobre las reglas a las que se espera que cumplan, con palabras que puedan entender. Por ejemplo, si hay regla en el sentido de que no deben tocar la hornilla de la cocina, se le indica que se lastimará o se les demuestra, poniéndole las manos cerca de la hornilla lo que significa “lastimarse” porque no deben tocar la hornilla. Conforme crecen, no sólo se les dan explicaciones de las reglas, sino también oportunidades para expresar sus opiniones sobre ellas. Por ejemplo, si las reglas difieren de las de sus amigos los padres le dan la oportunidad de explicar la razón por la que piensan que no se deben esperar que se conformen a las reglas que no tienen sus amigos. Si sus razones parecen válidas, los padres que utilicen disciplina democrática se mostrarán casi siempre dispuestos a modificar o cambiar las reglas.

La disciplina democrática usa castigos y recompensas, haciendo más hincapié en la últimas que en las primeras. Los castigos nunca son muy duros y, por lo común, toman formas distintas de las físicas. Se usan sólo cuando hay pruebas de que los niños y adolescentes se han negado voluntariamente a hacer lo que se esperaba de ellos. Cuando la conducta de los niños y adolescentes responde a las normas esperadas los disciplinarios democráticos los recompensan con alabanza o alguna otra expresión de aprobación.

La filosofía fundamental tras la disciplina democrática es la que les enseñará a los niños y adolescentes a desarrollar el control de su conducta, con el fin de que hagan lo correcto, aún cuando nadie los amenaza con un castigo, si hacen lo que se supone que no deben hacer. Este control interno sobre la conducta procede de la educación dada a los niños y adolescentes para que se comporten de un modo aprobado y la demostración de las recompensas que pueden obtener al hacerlo en esa forma.

Al igual que para la disciplina autoritaria y la tolerante, hay variaciones en los métodos democráticos de disciplina que van de la tolerancia extrema y el control escaso a la planeación cuidadosa de las actividades de los niños, de modo que sus energías se dirijan hacia causas aprobadas y se alejen de las actividades que desaprueban los miembros del grupo social. Hay también variaciones en la cantidad de explicaciones dadas y la disposición de los disciplinarios para escuchar los puntos de vista de los niños sobre las reglas y los castigos y modificarlas cuando las razones de los niños y adolescentes parezcan ser válidas.

LA DISCIPLINA EN EL COLEGIO SAN JOSÉ OBRERO MARIANISTAS

Nuestros alumnos reciben una educación integral enfatizando la fe cristiana, conscientes de su misión como Iglesia, siempre dispuestos a formar comunidades cristianas, responsables, críticos, solidarios, preparados para afrontar los retos del mundo globalizado y para evangelizar la cultura. El Colegio San José Obrero Marianistas para conseguir una formación integral desarrolla una disciplina que se caracteriza por:

1. Una disciplina centrada en el espíritu de familia como decía el Padre Paul Hoffer S.M.: El espíritu de familia, lejos de dispensar de la disciplina supone al contrario una disciplina tanto más firme cuanto más paternal..... el Padre De Lagarde proclamaba muy alto que la vida de familia en el colegio exige más regularidad y disciplina que en el hogar doméstico a causa del número de niños y a causa del fin inmediato, que es formarles en los hábitos de orden y de trabajo, y porque, en definitiva, la firmeza que mantiene el orden y procura el cumplimiento del deber, es cualidad inseparable y una parte esencial de la verdadera bondad y del verdadero amor.

2. Asumir la autodisciplina basada en el respeto a la persona, practicando los valores cristianos para lograr una formación integral en un clima de tolerancia y fraternidad. Brindamos orientación basada en el amor, empatía, tolerancia, en un clima de confianza plena, seguridad y diálogo permanente para formar personas capaces de tomar sus propias decisiones en libertad y con responsabilidad.

3. Hacer uso de su libertad con responsabilidad, formando la voluntad del alumno para que pueda discernir lo bueno de malo y escoja lo mejor para sí y para los demás.

4. Promover el Auto control es decir una disciplina donde el alumno es capaz de dominarse así mismo, de controlar sus emociones, su temperamento, sus impulsos y pueda desenvolverse coherentemente al margen de las personas o las situaciones que les rodea.

5. Ser democrática, porque hay un dialogo permanente con los alumnos, profesores y responsables de velar por el buen funcionamiento de la disciplina en el colegio.

6. Gozar de un ambiente basado en la confianza como parte del espíritu de familia.

7. Llama a la reflexión por medio del diálogo sobre comportamientos inadecuados, buscando que el alumno recapacite sobre alguna conducta indebida llevándolo a asumir en forma responsable las consecuencias de sus actos, sabiendo que estos pueden influir en los demás en forma positiva o negativa

8. Una disciplina compartida entre el colegio en su rol de orientador y la familia en su rol de primeros educadores.

9. Por medio del acompañamiento permanente a través de las tutorías, psicólogos y acompañantes de tal manera que pueda vivir un proceso de crecimiento y maduración

La disciplina es un aspecto fundamental pues aporta a crear un ambiente adecuado para el aprendizaje, contribuyendo a vivir el principio “La Educación es más una cuestión de atmósfera”, como lo describía el padre Lalanne S.M.: Es algo semejante al aire que nosotros respiramos sin quererlo, sin darnos cuenta, sin pensar en defendernos de él, y que renueva, sin saberlo, la vida y el calor de nuestro pecho.